Guerra en Ucrania: la presión aérea se extiende a las infraestructuras y al espacio europeo
Rusia y Ucrania han intensificado sus ataques contra las infraestructuras del adversario, en una confrontación aérea en la que Moscú mantiene una marcada ventaja. Paralelamente, el incidente de un dron en Leipzig, atribuido por Alemania a Rusia, ha suscitado fuertes reacciones europeas.
La guerra entre Rusia y Ucrania también se libra contra las infraestructuras, con una reciente multiplicación de los ataques destinados a debilitar la economía adversaria y afectar a las poblaciones. Sin embargo, esta confrontación sigue estando profundamente desequilibrada en el aire, según el análisis publicado por Le Monde.
Ucrania soporta un coste más elevado en esta guerra de desgaste. No dispone de misiles balísticos y afronta dificultades cada vez mayores para interceptar los que se lanzan contra su territorio. Rusia, aunque se ha vuelto más vulnerable por los ataques ucranianos, conserva así una clara superioridad aérea.
Leipzig, un incidente denunciado a nivel europeo
Un incidente con un dron ocurrido a principios de agosto en el aeropuerto de Leipzig también situó la guerra híbrida en el centro de las preocupaciones europeas. Alemania atribuyó este episodio a Rusia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, lo consideró una manifestación de la «injerencia» rusa y de la guerra híbrida llevada a cabo por Moscú. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció una «nueva escalada en suelo europeo», que atribuyó a agentes rusos.
Kiev alerta sobre el espacio aéreo ruso
En este contexto, el jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sybiha, advirtió a las instancias internacionales que el espacio aéreo ruso se estaba volviendo «cada vez más peligroso». Vinculó esta alerta a un aumento de la actividad militar, en un contexto de lo que califica como una escalada del terror ruso contra Ucrania, y llamó a evitar ese espacio aéreo.
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